El Tribunal Supremo (TS) ha revocado una decisión que quitaba la custodia compartida a favor de la custodia exclusiva de la madre, después de que no se ofreciera una motivación clara ni se escuchara la opinión del hijo, que en ese momento ya tenía trece años.
La historia comienza con un divorcio en el que la principal pelea de la pareja era quién se quedaba la custodia del hijo. En un primer momento, el juez otorgó la custodia compartida tras valorar que ambos padres tenían horarios compatibles, vivían cerca del colegio y ninguno tenía problemas para ejercer su papel. Además, entre los progenitores había un nivel de comunicación adecuado.
Sin embargo, casi tres años después, la Audiencia Provincial cambió de criterio y concedió la custodia en exclusiva a la madre, basándose sobre todo en que, durante las medidas provisionales, había sido ella quien había cuidado del menor y en algunos supuestos incumplimientos del padre. Lo sorprendente es que el tribunal no consideró necesario escuchar al menor, a pesar de que ya tenía suficiente edad y que la ley exige oír a los hijos en decisiones que les afectan tanto.
El padre recurrió al TS porque, según él, no se estaba dando importancia al bienestar del hijo, no se estaban valorando correctamente los factores previos y se habían basado en justificaciones antiguas. El TS le ha dado la razón ya que no se ha explicado por qué el cambio es mejor para el menor ni se han probado los incumplimientos del padre. Y, sobre todo, no se ha escuchado al niño, lo que es fundamental a esa edad según la ley y la propia jurisprudencia.
Por todo ello, el TS ordena repetir el proceso, escuchando primero al menor y motivando bien cualquier decisión que se tome, recordando que lo principal debe ser siempre el interés del niño.
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